Entrevista al último gran 10 del Matador
DIEGO GARAY, EL FÚTBOL Y SU PASO POR TALLERES
Oriundo de San Francisco, uno de los ídolos albiazules recordó su experiencia como futbolista en Argentina y en el exterior, los desafíos y los aprendizajes que le dejó este deporte.
Diego Garay debutó a los 17 años en Club Atlético Newell's Old Boys de Rosario, y en 1995 llegó al club de barrio Jardín. En 1998 consiguió el ascenso a primera división, fue una pieza fundamental y recordado goleador en el equipo cordobés.
Dejó su huella en Talleres jugando en los periodos de: 1995-1999, 2000-2002 y 2007-2008.
¿A qué edad y dónde diste tus primeros pasos en el fútbol profesional?
A los catorce años fui a hacer inferiores a Newell 's Old Boys de Rosario. Arranqué de chico, y a los diecisiete ya debuté en primera.
¿Cómo fue la experiencia de compartir equipo con Diego Maradona Newell's Old Boys de Rosario?
Tomé la dimensión de compartir vestuario, entrenamiento, una cancha o momentos con Diego, cuando dejé el fútbol. Cuando jugas y sos profesional, no pensas ni ves los momentos que estás viviendo. Uno se prepara para competir, jugar y no dimensiona lo que vive, con quien lo vive o las personas con las que está. Lo que siempre admiré de él, más allá del jugador, fue su humildad, respeto, cariño, compromiso y lealtad con sus compañeros sean grandes o chicos.
¿Cómo llegaste a Talleres de Córdoba?
Llegué en el 95 de la mano de Antonio Fauro. Estaba jugando en Newell’s, entró un técnico interino y me dijo que no me iba a tener en cuenta, que buscara un club donde tuviese continuidad. Si bien jugaba en primera, nunca pude consolidarme como sucedió en Talleres. Me costó decidirme, porque Talleres estaba en el Nacional B, y Newell’s en primera. Pero fue la mejor decisión que tomé en mi vida.
¿Cómo es jugar en el exterior? ¿Cómo es la adaptación?
Es un crecimiento muy grande. La adaptación me costó cuando jugué en Francia, por el idioma, si no lo manejas bien es difícil comunicarse y hacer amistades. Pero es una experiencia increíble, crecí y maduré como jugador de fútbol, como persona y como padre.
En Ecuador y en México, la pasé de forma excepcional, sobre todo en México donde estuve cinco años y medio e hice muchos amigos.
¿Qué sensaciones tuviste al lograr el ascenso épico de Talleres contra Belgrano en la Final del Campeonato 98?
Fue cumplir un sueño que veníamos postergando con los jugadores con los que nos tocó ver el ascenso, con otros que estuvieron y estuvimos en la puerta de ascender. Fue una presión muy grande, veníamos de mal lograr dos posibilidades de ascender a primera división. Dios quiso que no fuera en ese momento, y nos regaló la posibilidad de hacerlo frente al clásico rival, contra Belgrano. Pero fue hermoso y gratificante, ese logro hizo que seamos reconocidos, seguir vigentes en la memoria y el corazón de la gente.
Cuando un futbolista termina su carrera siendo una persona joven, ¿Qué sucede en ese momento?
Queda mucho recorrido, el jugador de fútbol normalmente, con una buena carrera termina a los 36 o 37 años, algunos más otros menos. En mi caso, terminé por una lesión, tenía problemas de rodilla y cuando uno tiene ese tipo de lesiones empieza a pensar en el retiro. Después, queda un recorrido grande, si uno no está bien contenido y preparado mentalmente se hace cuesta arriba, porque el fútbol te da todo y de golpe se acaba todo. Pero tuve la suerte de estar acompañado por afectos.
¿Qué es el fútbol en tu vida? ¿Qué enseñanzas te dejó este deporte?
Es importantísimo, me ayudó, me hizo crecer como persona, ser medianamente reconocido, en Talleres y en Barcelona de Ecuador.Pero mientras fui futbolista disfruté muchísimo, y como enseñanzas: el compañerismo, trabajar en equipo y poder compartir cosas en grupos.
¿Qué le dirías a los jóvenes que se están formando y sueñan con ser futbolistas?
Que disfruten de jugar y nunca bajen los brazos. El fútbol y la vida es muy mental, uno debe tratar de cumplir sus sueños, y no dejar que otros proyecten en uno. Escuchar, aprender, ser agradecido, tomar lo bueno y lo no tan bueno porque todo sirve. Nunca dejen de soñar y que se diviertan, eso es lo principal.
Redacción: Tobías Leguiza, Uriel Pajón
Diseño: Claudio Gonzalez
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